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Por Enrique Rodríguez Zarza

Socio Director de Agaz [ ]

Las famosas letras de pelota o de favor que tanto teme la banca, consisten en un mecanismo creado por dos empresarios para simular una falsa actividad comercial, que se utiliza para lograr financiación bancaria en momento de apuros económicos.

Un empresario que ya tiene dificultades de crédito en su entidad bancaria, emite un pagaré o una letra de cambio, en favor de otro amigo que se presta a entrar en la trama, como compromiso de pago de un negocio inexistente (puede ser un falso pedido, o una supuesta venta, que realmente no se ha producido). El receptor de la letra o del pagaré lo presenta a descuento en su entidad financiera, que creyendo que el negocio es legítimo, le descuenta dicho compromiso de pago y le anticipa el dinero antes de su vencimiento. Por último, antes de que venza la letra o el pagaré, el empresario debe reunir el dinero necesario y reclamar la devolución de la letra o pagaré a la entidad para que no se descubra la trama.

El problema se da cuando a la fecha de vencimiento no se ha podido reunir el importe negociado, en cuyo caso, se suele hacer la misma operación a la inversa, es decir, el amigo que negoció la letra en su entidad, hace un pagaré o letra, sobre un negocio inexistente para que su otro amigo lo negocie en su entidad, y con el dinero que se obtiene con la negociación de la segunda letra o pagaré se abona el que hay pendiente de pago en la primera, y así hasta el infinito.

Hay empresarios que han logrado sobrevivir a grandes apuros económicos con estos mecanismos, y a algunos pocos les ha ido bien a pesar del alto coste financiero que implica y el riesgo al que se exponen. Pero lo normal es que alguno de los dos amigos en un momento acabe de hundirse y se vaya todo al traste, porque el empresario que queda vivo, se ve arrastrado por todas las letras que le firmo a su amigo.

Ahora, veo con estupor como los Gobiernos miembros de la Unión Europea le han pedido dinero al Banco Central Europeo y ese dinero lo han destinado a prestárselo a los Bancos y Cajas de Ahorros nacionales, que han utilizado a su vez el dinero recibido del estado, para comprar bonos y letras del tesoro, que son compromisos de pago con un interés que emite el Gobierno Central. Juzguen ustedes si esto es o no una pelota financiera estatal.

Ahora nos venden que el rescate financiero no es para el Gobierno, si no de los Bancos, cuando en verdad unos y otros están hasta el cuello en la misma pelota.

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