Globalten Noticia, Opinión

Por Patricio González

Departamento de Auditoría de Agaz [ ]

Días atrás, tuve la suerte de asistir a una charla de uno de los empresarios más emprendedores de nuestra Comunidad, cuya empresa, tras más de 30 años de vaivenes, exporta actualmente a decenas de países y genera centenares de empleos directos y otros miles indirectos. Me [I]quito el sombrero[/I]. Suscribo todos sus comentarios, algunos de los cuales expongo a continuación.
Para empezar, indicó varias claves para tener éxito; [B]diversificar riesgos[/B], en todos los ámbitos, dentro de la propia organización, en cuanto a mercados, a clientes, a nuestros productos…; [B]centralización de la actividad principal[/B], aquella actividad en la que [I]seamos muy buenos[/I] con el fin de reducir costes de estructura; por el contrario, [B]descentralizar aquellas otras actividades no-principales,[/B] no por ello de menor importancia, como puede ser la actividad comercial (“hay que estar cerca del cliente”); [B]innovar[/B] pero, no innovación ficticia, que el papel lo “aguanta todo”, sino innovación real, que nuestros productos sean cada vez mejores y más competitivos. No debemos olvidar que nuestra empresa debe [B]satisfacer necesidades[/B], prestar un servicio a la sociedad, y generar un “valor añadido real”. Finalmente aconseja [B]internacionalizarse[/B], palabra que está en la mente de muchos pero que se pone en práctica por bastantes menos. No olvidemos que, en el momento de invertir en el extranjero, se necesita bastante pulmón financiero e incluso, como en la mayoría de las inversiones, es de prever que los primeros años sean deficitarios.
Me llamó mucho la atención uno de los términos que utilizó: “Cultura de esfuerzo”. Con ello, no se pretende frivolizar la figura del empleado/a. Todo lo contrario, se busca en él/ella, una mayor implicación, una mayor motivación y como me explicó en una ocasión un profesor mío, motivar es “dar motivos” y esto sí que es una co-responsabilidad tanto del estado como del empresariado.
Por otro lado, ¿Europa ha perdido competitividad? ¿El Euro pierde peso respecto a otras monedas? Si bien, no hay que olvidar nuestra dependencia de la UE, quizás haya que empezar a tratar con otros países más productivos y en plena fase de crecimiento, como son los “BRIC”.
La deuda pública: “un callejón sin salida”. La crisis [I]financiera[/I] requiere de medidas a corto y a medio plazo, aunque no menos duras que las medidas para paliar la crisis [I]económica[/I]. No somos productivos y, en ocasiones, ni siquiera producimos. ¿Nuestro futuro depende exclusivamente del problema de falta de liquidez, de financiación? Parece que no.
No invertir en activos improductivos. Es una obviedad pero, por ejemplo, ¿acaso no existen universidades, institutos, centros de formación, escuelas de negocio, etc., que funcionan como auténticas “fábricas de crear parados”? ¿En todos los casos se están formando a nuestros estudiantes en lo que deberían formarse y de la forma en que deberían hacerlo?
Les muestro una metáfora muy ilustrativa: somos como un “castillo medieval”; dentro de él están [I]nuestros[/I] ancianos o [I]nuestros[/I] niños y, si tras las murallas no contamos con un ejército bien preparado, que luche al unísono y que sepa contra quién luchar, la batalla y  la guerra están perdidas.
En cualquier sector, la [I]confianza[/I] es vital. Es nuestra obligación generar confianza y, para ello, hay que ser muy humildes y muy honrados, insisto, muy humildes y muy honrados. Si no estoy en lo cierto y, sin ánimo de hacer ningún tipo de apología sobre nada, piensen en la [I]confianza[/I] que generaron, generan y generarán figuras como las de “Cristo”, “Mahoma” o “Alá”.
Recuerdo que habló de varios pasos muy sencillos para salir al exterior: Lo primero de todo es [B]viajar[/B], viajar mucho, asistir a ferias, a reuniones, a congresos, conocer los mercados, la competencia, los productos, las costumbres de nuestro/s país/es objetivo/s. El segundo paso, es contar con la colaboración de un [B]distribuidor local del país de destino[/B], que comience a comercializar nuestros productos, será la forma más económica y menos arriesgada de empezar a penetrar en dichos mercados. Y finalmente, cuando el volumen sea importante, entonces sí será el momento de plantearnos si nos [B]internacionalizamos[/B] o no, con lo que ello implica, inversiones cuantiosas en inmovilizado.
Siempre será un placer escuchar verdades como puños, obviedades que solemos olvidar o que no ponemos en práctica, formas de pensar y mentalidades tan abiertas y tan previsoras, la no-pérdida del raciocinio, honestidad o humildad y, cómo no, recibir un pequeño aliento de “optimismo crítico”.

Días atrás, tuve la suerte de asistir a una charla de uno de los empresarios más emprendedores de nuestra Comunidad, cuya empresa, tras más de 30 años de vaivenes, exporta actualmente a decenas de países y genera centenares de empleos directos y otros miles indirectos. Me [I]quito el sombrero[/I]. Suscribo todos sus comentarios, algunos de los cuales expongo a continuación.
Para empezar, indicó varias claves para tener éxito; [B]diversificar riesgos[/B], en todos los ámbitos, dentro de la propia organización, en cuanto a mercados, a clientes, a nuestros productos…; [B]centralización de la actividad principal[/B], aquella actividad en la que [I]seamos muy buenos[/I] con el fin de reducir costes de estructura; por el contrario, [B]descentralizar aquellas otras actividades no-principales,[/B] no por ello de menor importancia, como puede ser la actividad comercial (“hay que estar cerca del cliente”); [B]innovar[/B] pero, no innovación ficticia, que el papel lo “aguanta todo”, sino innovación real, que nuestros productos sean cada vez mejores y más competitivos. No debemos olvidar que nuestra empresa debe [B]satisfacer necesidades[/B], prestar un servicio a la sociedad, y generar un “valor añadido real”. Finalmente aconseja [B]internacionalizarse[/B], palabra que está en la mente de muchos pero que se pone en práctica por bastantes menos. No olvidemos que, en el momento de invertir en el extranjero, se necesita bastante pulmón financiero e incluso, como en la mayoría de las inversiones, es de prever que los primeros años sean deficitarios.
Me llamó mucho la atención uno de los términos que utilizó: “Cultura de esfuerzo”. Con ello, no se pretende frivolizar la figura del empleado/a. Todo lo contrario, se busca en él/ella, una mayor implicación, una mayor motivación y como me explicó en una ocasión un profesor mío, motivar es “dar motivos” y esto sí que es una co-responsabilidad tanto del estado como del empresariado.
Por otro lado, ¿Europa ha perdido competitividad? ¿El Euro pierde peso respecto a otras monedas? Si bien, no hay que olvidar nuestra dependencia de la UE, quizás haya que empezar a tratar con otros países más productivos y en plena fase de crecimiento, como son los “BRIC”.
La deuda pública: “un callejón sin salida”. La crisis [I]financiera[/I] requiere de medidas a corto y a medio plazo, aunque no menos duras que las medidas para paliar la crisis [I]económica[/I]. No somos productivos y, en ocasiones, ni siquiera producimos. ¿Nuestro futuro depende exclusivamente del problema de falta de liquidez, de financiación? Parece que no.
No invertir en activos improductivos. Es una obviedad pero, por ejemplo, ¿acaso no existen universidades, institutos, centros de formación, escuelas de negocio, etc., que funcionan como auténticas “fábricas de crear parados”? ¿En todos los casos se están formando a nuestros estudiantes en lo que deberían formarse y de la forma en que deberían hacerlo?
Les muestro una metáfora muy ilustrativa: somos como un “castillo medieval”; dentro de él están [I]nuestros[/I] ancianos o [I]nuestros[/I] niños y, si tras las murallas no contamos con un ejército bien preparado, que luche al unísono y que sepa contra quién luchar, la batalla y  la guerra están perdidas.
En cualquier sector, la [I]confianza[/I] es vital. Es nuestra obligación generar confianza y, para ello, hay que ser muy humildes y muy honrados, insisto, muy humildes y muy honrados. Si no estoy en lo cierto y, sin ánimo de hacer ningún tipo de apología sobre nada, piensen en la [I]confianza[/I] que generaron, generan y generarán figuras como las de “Cristo”, “Mahoma” o “Alá”.
Recuerdo que habló de varios pasos muy sencillos para salir al exterior: Lo primero de todo es [B]viajar[/B], viajar mucho, asistir a ferias, a reuniones, a congresos, conocer los mercados, la competencia, los productos, las costumbres de nuestro/s país/es objetivo/s. El segundo paso, es contar con la colaboración de un [B]distribuidor local del país de destino[/B], que comience a comercializar nuestros productos, será la forma más económica y menos arriesgada de empezar a penetrar en dichos mercados. Y finalmente, cuando el volumen sea importante, entonces sí será el momento de plantearnos si nos [B]internacionalizamos[/B] o no, con lo que ello implica, inversiones cuantiosas en inmovilizado.
Siempre será un placer escuchar verdades como puños, obviedades que solemos olvidar o que no ponemos en práctica, formas de pensar y mentalidades tan abiertas y tan previsoras, la no-pérdida del raciocinio, honestidad o humildad y, cómo no, recibir un pequeño aliento de “optimismo crítico”.

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