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Por Adrián Cuesta

Socio Director de Agaz [ ]

El Consejo de Ministros del pasado día 13 de abril ha estudiado un anteproyecto de ley de lucha contra el fraude fiscal, que pretende reducir la economía sumergida.

Este anteproyecto viene a intensificar las actuaciones en materia de prevención de la lucha contra el fraude, y en él, se desarrollarán medidas diseñadas para impactar directamente en un nicho tradicional de fraude, como lo es el régimen de tributación fiscal en estimación objetiva por módulos.

El régimen de estimación objetiva por módulos, se considera que afecta a más de 800.000 empresarios. Se caracteriza por el pago de cantidades fijas determinadas, en función de unos parámetros según la actividad concreta: personal contratado, metros cuadrados local, potencia de luz etc… La cifra a pagar se obtiene así, con independencia de los ingresos y gastos reales y efectivos del negocio. Obviamente este sistema es muy cómodo, porque libera de numerosas obligaciones fiscales-administrativas, a cambio del ingreso de una cifra “objetiva” según las estadísticas de ingresos y gastos de las actividades que maneja Hacienda.

La medida adoptada por el Consejo de Ministros, fija la exclusión de éste régimen de Estimación Objetiva, para aquellos autónomos empresarios que:

1) Facturen menos del 50% de sus operaciones a particulares.

2) Que el volumen de sus rendimientos íntegros, en el ejercicio anterior, sea superior a 50.000 euros anuales.

Es de suponer que dicha medida afectará sobre todo a actividades tales como carpintería, fontanería, pintura, albañilería, transporte de mercancías, etc.; actividades que tradicionalmente han ocultado una importante bolsa de fraude fiscal con las llamadas “Facturas Falsas”, y que, sobre todo en el gremio de la construcción tuvieron una gran incidencia.

En mi opinión, esta medida llega con un importante retraso, dado que ahora mismo supondrá más, un medio prevención a futuro, que una forma de aflorar la economía sumergida de manera inmediata. Todo esto viene dado, ya que la actividad en el sector de la construcción y oficios relacionados, es inexistente o meramente testimonial, y por ende “el modulero vendedor de facturas falsas” es una especie casi extinguida.

De todas formas, esta medida, a pesar de llegar tarde, ha de ser valorada como una buena forma de hacer las cosas mejor.

Y Hacienda le puso cerco a los moduleros

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